pero tan fácil es que el mundo te odie,
no contuviste ni un solo respiro
y perdóname si te encierro.
En el mundo de hipocresía.
No pudiste tener ni un duelo ni paz en tu querida dinastía.
No suelo contenerme, no tengo tiempo,
ni para aborrecerme, no es mi juego.
Y mis batallas no son de seda, pero no es que no pueda.
Solo hay agua estancada, en cada escalada,
en cada pisada solo me encuentro cansada.
Te libero entre mis manjares y néctares principito mio,
de tus emblemas mentales te suspiro.
y con tu amor inaudito, indeciso y convicto,
no solo cobardía si no también mi sabiduría de filosofía.
en la jungla de los manglares te averiguo, y atestiguo,
tu perfección inexistente, entre toda la gente,
anatomicamente, solo allí no te tengo presente.
Enserio, siempre en mi mente.
Solo que lógicamente en la frialdad dentro de tu creador,
no podíamos estar con todo nuestro valor.
Te deje por siempre, pero te llevo en la mente, y juro
que a pesar de tu dolor no me quedo mal sabor.
Solo su partida, tres meses después de tu bienvenida.
Solo quería decirte, entre mis líricos y delirios,
llenare tu corazón marchitado de mi alegría,
día por día, solo así seguiría,
buscando mi estrella de la alegría, sin agonía,
de nuevo esperando el resucitar de mis días.
Hacia delante Dante,
que en un instante,
sabre como cantarte, pues eres mi infante.